viernes, 14 de octubre de 2011

Confusión



Estoy confundido.
No sé lo que quiero
y mucho menos lo que quiere Dios.
Mis palabras no tienen valor,
porque reina la confusión.
En crisis no se toma
 ninguna decisión.
Me tienen donde me querían:
 hundido en el abismo de lo que no se sabe qué.
Y en el fondo del abismo de lo que no se sabe que,
 me cubren dos hojas de zinc,
 por un instante pensé que eran jazmín,
 hasta que la luz del sol les dio.
Toco: tun tun; soy yo,
 no quise abrir, y aumento el calor,
 quise salir, pero
 ¿Cómo salir del fondo del abismo de lo que no se sabe qué?
Y entonces ¿Qué puedo hacer?
Y pensé:
¿Cómo llegó la luz del sol
 al fondo del abismo de lo que no se sabe qué?
Ya se como salir del fondo del abismo de lo que no se sabe que:
 Saliendo.
Mientras vaya caminando:
 iré descubriendo,
 aunque me sienta cansado y con miedo,
 no me rindo
 y moriré en el intento.
¡Que contento! Yo me siento,
 es tan cierto lo que toco y lo que pienso,
 tan incierto lo que está en el firmamento,
 tan abstracto lo que al fin es tan concreto.
Estoy vivo,
 no estoy muerto.
 Mientras tanto trataré de estar atento,
                                                   de ser santo y mantenerme en el eterno.


Autor: Cándido

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